El águila calva, conocida por su cola y cabeza de plumas blancas (que no
calva), es la orgullosa ave símbolo nacional de Estados Unidos, aunque
estuvo al borde de la extinción en ese país. Durante muchas décadas, las
águilas calvas fueron cazadas por deporte y para «proteger» las zonas
de pesca.
Desde la severa restricción del uso de DDT en 1972, la población de
águilas ha resurgido notablemente, a lo que también han contribuido los
programas de reintroducción. El resultado es un triunfo de la vida
silvestre. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos ha
recalificado su situación, que ha pasado de especie en peligro a
amenazada.